sábado, 1 de noviembre de 2014

Cenizas

Vivo sumergida en un charco de odio e ira, ahogándome entre los recuerdos, entre todas las sonrisas que un día parecieron merecer la pena. Los sueños perdidos me desolan, las palabras me desgarran. La imposibilidad de escapar es aún más hiriente. 
Mi realidad se desmorona atravesada por miles de alfileres. Como aquellas vías de tren que la lluvia ácida deterioró. 
Su felicidad me duele más que nada. Más que la eterna agonía que crearon mis lágrimas. Más que el deseo constante de desaparecer con tal de dejar de sufrir. 

domingo, 21 de septiembre de 2014

Mar de ayeres



A oír de nuevo por los pasillos el fantasma de unos pasos que se alejan, el sonido de una voz latente en tiempo y espacio que no deja de romper el impenetrable barullo, el reflejo leve del vivo color manzana, que de frío pasó a cálido y de realidad a recuerdo. Todo igual y, en cambio, todo ha cambiado. Ha cambiado para siempre.
Desde hoy caminaré, siempre con rumbo fijo. Mil veces querré caminar hasta perderme en el mar de ayeres, y así será. El viento se aviva, golpea los cristales y los hace temblar. En el cielo se observan oscuras nubes de tormenta que, pacientemente, aguardan su momento de precipitar en forma de lluvia, simulando lágrimas del cielo.
El otoño se acerca progresivamente mientras busco información sobre Murat. Almond sostiene que he cogido el Bachillerato con ganas, sin embargo sospecho que, más bien, el motivo de la dedicación se infiltra en el terreno personal. Pero de eso hace ya tiempo. El asunto quedó zanjado meses atrás, cuando, estando allá arriba, me debatía entre ciencias y letras. Entre luz y oscuridad, y finalmente vi lo que siempre había tenido delante. El ambiente de persianas bajadas me atraía, me incitaba a escribir. De hecho, en numerosas ocasiones fue el objetivo principal al que mis delirios enfocaban. Por eso me decidí por las carreras oscuras.  Por contigüidad, mi entrega fue plena. Como siempre lo ha sido.
El cambio de curso, la “nueva” clase, el retorno del viejo entorno ruidoso, la separación definitiva de la Biología y la Física y la Química… Las humanidades y las letras, en general, forman parte de este nuevo comienzo mío de raíces arcaicas, espíritu crítico, progresista y nostálgico. O quizá no. Tal vez sea yo quien realmente pertenece a este mundo, y n al revés.
O puede que el derecho de propiedad también sea recíproco. Yo soy suya en mi totalidad, y él es mío dentro de mi realidad individual. Así mismo, si alguna vez logro efectuar cualquier tipo de cambio positivo dentro de una realidad mucho más grande y general, será gracias a l absorción y la influencia que ejercemos constantemente el uno sobre el otro, bien sea para bien o para mal (porque igual que puedo redactar un escrito con alma, puedo hacer un destrozo, un desastre garrafal).

El adiós precipita de igual manera en el charco de mi persona, provocando bienes y males con la onda expansiva. Aunque claro está que los términos “bien” y “mal” son muy difusos, y que a veces la fina línea que los separa es casi imperceptible. Trazo fruto de un 2H, sin duda alguna.
En ocasiones un pequeño cambio puede suponer un mundo, sin embargo en otras todo surge de forma distinta. Una mutación con demasiadas repercusiones necesita de un ligero ajuste, no siempre intencionado o premeditado, para que nada abandone su orden natural. Lo que ayer parecía negro, hoy se ha oscurecido. Y lo que antes pareció negro ahora es gris. Y vuelta a empezar…



Recuerdo que en el pasado era incapaz de escribir sin escuchar música, pues el tempo provocaba la fluidez determinada de cada escrito. Ahora soy capaz de acompasar mis pensamientos al ritmo del silencio. 

jueves, 21 de agosto de 2014

Sobre negro

Alguien me dijo una vez que un fondo blanco es síntoma de positivismo. Una visión clara simboliza que todo va bien, que se ve la luz al final del túnel y el vaso medio lleno. Al parecer te equivocaste. O eso, o he encontrado esa excepción siempre requerida, cargada con la responsabilidad de confirmar, de hacer oficial la dichosa regla. 
Existe un «Yo inmortal»con coraza blanca y corazón ennegrecido con los años, o más bien, con los daños. Lenguaje no verbal, está inventado. Aunque comprendo que, en ocasiones, la claridad se diluye bajo la lluvia, o puede que las lágrimas la hagan difusa. 
Mi propio mundo, estos espacios míos tendrán una planta negra. Negro, ese color tan polémico... Negro como la noche, negro que absorbe la luz al completo. Podría dársele ciertas connotaciones negativas, no tiene pérdida. No obstante,  puestos a mirar más allá: el negro simboliza el misterio, lo incierto y, ¿por qué no? Lo perverso, lo  salvajr. Las ansias de ahogar gritos ardientes en mitad de la noche. 
Y, sobre ese cúmulo de agitación, destaca la luz del blanco. La poca pureza que aún queda en todo lo escrito de mi puño y letra. Esa claridad veraz que a nadie confunde. Lo positivo sobre la pésima sensación de vacío.

miércoles, 30 de julio de 2014

Muchas otras veces

A veces... Muchas otras veces me da por soñar.

A veces

¿Qué es esto que me ata y me rechaza a su vez? A veces pienso lo que conlleva todo esto, al mismo tiempo que su causa.
A veces no puedo evitar sentir mi cuerpo demasiado pesado para mí. No puedo irme, pero  tampoco quedarme. El lugar me está vetado. Peso demasiado para sostenerme de pie.
A veces no puedo evitar echar mil cosas de menos. Esas cosas que todo el mundo odia, y esas otras que todo ser viviente querría. Que toda persona perseguiría hasta morir con tal de sostenerlo entre sus manos por una vez, durante unos hermosos y castigadores instantes.

domingo, 27 de julio de 2014

Parábola

A veces un simple escalofrío basta para cerciorarse de que hay que largarse, y rápido. Si no, existe el riesgo de que el suelo se agriete con el peso de una pluma, y que esa grieta avance más deprisa que el propio fugitivo, arrasando con todo a su paso. 
Cuando lo entiendes, es simple y destructor. Y sabes que lo has entendido cuando, sin darte cuenta, ya estás corriendo. 

<< La vida es breve y la belleza efímera. Y sería injusto poseerla eternamente... Lo hermoso es enseñar a volar a un gorrioncillo, porque en su libertad va implícita tu renuncia... ¿Captas lo delicado de la parábola?>> 

Ninguna otra palabra pudo ser más cierta.

sábado, 26 de julio de 2014

El oasis

Inaugurar un nuevo espacio en el universo para mí con estas palabras no resulta de lo más satisfactorio. Pero, si lo hago, quizá sea porque no quedaba otra opción. 

Un día comencé a manejar el término <<desierto>> para denominar mi visión física del mundo. No podría ser más acertada ni venir más a cuento. 
En este erg de dunas grisáceas, como ocurre en cualquier otro, escasea el agua. No hay nada excepto arena que me abrasa los pies, y un sol que me abrasa y me pica la piel como un punzón. No hay nada, sólo soledad. Es muy fácil volverse loco. 
En ocasiones, no obstante, la supervivencia pasa a otro nivel. Otro mucho más difícil de superar... Y, por cualquier leve tormenta siento que me falta el aire, que no puedo respirar por mucho que boquee en busca del tan demandado oxígeno. Pero no lo hay. No hay nada...

Otras veces, en cambio, me doy de bruces con un oasis. De repente, sin haberme percatado, tengo todo lo que tanto tiempo llevo buscando: el bienestar, la vida, la libertad... Un lugar en el que paisaje y caminante pueden equipararse. Donde veo con los ojos del alma. Y no se trata de un espejismo. 
El pintar. El sentirme capaz de llevar a todo espectador de mi obra a mi mundo gris, a mi mundo de no entender... mediante el color. La mezcla abstracta de tonalidades que confunden, que sólo unos pocos son capaces de asimilar y comprender. Ese es mi oasis de felicidad en un mundo cada vez más apagado.