A veces... Muchas otras veces me da por soñar.
Cualquiera capaz de llegar hasta aquí, ya me conoce de antemano. Me ahorraré presentaciones innecesarias...
miércoles, 30 de julio de 2014
A veces
¿Qué es esto que me ata y me rechaza a su vez? A veces pienso lo que conlleva todo esto, al mismo tiempo que su causa.
A veces no puedo evitar sentir mi cuerpo demasiado pesado para mí. No puedo irme, pero tampoco quedarme. El lugar me está vetado. Peso demasiado para sostenerme de pie.
A veces no puedo evitar echar mil cosas de menos. Esas cosas que todo el mundo odia, y esas otras que todo ser viviente querría. Que toda persona perseguiría hasta morir con tal de sostenerlo entre sus manos por una vez, durante unos hermosos y castigadores instantes.
domingo, 27 de julio de 2014
Parábola
A veces un simple escalofrío basta para cerciorarse de que hay que largarse, y rápido. Si no, existe el riesgo de que el suelo se agriete con el peso de una pluma, y que esa grieta avance más deprisa que el propio fugitivo, arrasando con todo a su paso.
Cuando lo entiendes, es simple y destructor. Y sabes que lo has entendido cuando, sin darte cuenta, ya estás corriendo.
<< La vida es breve y la belleza efímera. Y sería injusto poseerla eternamente... Lo hermoso es enseñar a volar a un gorrioncillo, porque en su libertad va implícita tu renuncia... ¿Captas lo delicado de la parábola?>>
Ninguna otra palabra pudo ser más cierta.
Cuando lo entiendes, es simple y destructor. Y sabes que lo has entendido cuando, sin darte cuenta, ya estás corriendo.
<< La vida es breve y la belleza efímera. Y sería injusto poseerla eternamente... Lo hermoso es enseñar a volar a un gorrioncillo, porque en su libertad va implícita tu renuncia... ¿Captas lo delicado de la parábola?>>
Ninguna otra palabra pudo ser más cierta.
sábado, 26 de julio de 2014
El oasis
Inaugurar un nuevo espacio en el universo para mí con estas palabras no resulta de lo más satisfactorio. Pero, si lo hago, quizá sea porque no quedaba otra opción.
Un día comencé a manejar el término <<desierto>> para denominar mi visión física del mundo. No podría ser más acertada ni venir más a cuento.
En este erg de dunas grisáceas, como ocurre en cualquier otro, escasea el agua. No hay nada excepto arena que me abrasa los pies, y un sol que me abrasa y me pica la piel como un punzón. No hay nada, sólo soledad. Es muy fácil volverse loco.
En ocasiones, no obstante, la supervivencia pasa a otro nivel. Otro mucho más difícil de superar... Y, por cualquier leve tormenta siento que me falta el aire, que no puedo respirar por mucho que boquee en busca del tan demandado oxígeno. Pero no lo hay. No hay nada...
Otras veces, en cambio, me doy de bruces con un oasis. De repente, sin haberme percatado, tengo todo lo que tanto tiempo llevo buscando: el bienestar, la vida, la libertad... Un lugar en el que paisaje y caminante pueden equipararse. Donde veo con los ojos del alma. Y no se trata de un espejismo.
El pintar. El sentirme capaz de llevar a todo espectador de mi obra a mi mundo gris, a mi mundo de no entender... mediante el color. La mezcla abstracta de tonalidades que confunden, que sólo unos pocos son capaces de asimilar y comprender. Ese es mi oasis de felicidad en un mundo cada vez más apagado.
Un día comencé a manejar el término <<desierto>> para denominar mi visión física del mundo. No podría ser más acertada ni venir más a cuento.
En este erg de dunas grisáceas, como ocurre en cualquier otro, escasea el agua. No hay nada excepto arena que me abrasa los pies, y un sol que me abrasa y me pica la piel como un punzón. No hay nada, sólo soledad. Es muy fácil volverse loco.
En ocasiones, no obstante, la supervivencia pasa a otro nivel. Otro mucho más difícil de superar... Y, por cualquier leve tormenta siento que me falta el aire, que no puedo respirar por mucho que boquee en busca del tan demandado oxígeno. Pero no lo hay. No hay nada...
Otras veces, en cambio, me doy de bruces con un oasis. De repente, sin haberme percatado, tengo todo lo que tanto tiempo llevo buscando: el bienestar, la vida, la libertad... Un lugar en el que paisaje y caminante pueden equipararse. Donde veo con los ojos del alma. Y no se trata de un espejismo.
El pintar. El sentirme capaz de llevar a todo espectador de mi obra a mi mundo gris, a mi mundo de no entender... mediante el color. La mezcla abstracta de tonalidades que confunden, que sólo unos pocos son capaces de asimilar y comprender. Ese es mi oasis de felicidad en un mundo cada vez más apagado.
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