Vivo sumergida en un charco de odio e ira, ahogándome entre los recuerdos, entre todas las sonrisas que un día parecieron merecer la pena. Los sueños perdidos me desolan, las palabras me desgarran. La imposibilidad de escapar es aún más hiriente.
Mi realidad se desmorona atravesada por miles de alfileres. Como aquellas vías de tren que la lluvia ácida deterioró.
Su felicidad me duele más que nada. Más que la eterna agonía que crearon mis lágrimas. Más que el deseo constante de desaparecer con tal de dejar de sufrir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario